No suelo dejar mi cámara de fotos cuando estoy caminando por la montaña. No es que no sea generoso o tenga algún tipo de miedo a que le pase algo, al contrario. Me encanta que la gente use mi equipo, que prueben mis ópticas, y siempre que puedo ayudo a gente que me pide material. Pero en la montaña no. Llámame maniático, pero siempre pienso que debo ser autónomo y llevar todo el equipo conmigo. Por eso en el Himalaya me costó tanto que un porteador llevara parte del material, y por eso en la Transpirinenca no quería que nadie llevara nada mío.
Siempre imagino que me va a aparecer un oso, un ciervo o el Yeti y no tendré la cámara conmigo.
Pero llegamos a la cima del Molières y geniszapater me dijo que le dejara la cámara. Y me relajé, no sé qué me pasó pero me olvidé de mis manías y le di mi cámara. “Por suerte tengo otra, la que uso para vídeo, y puedo quemar mi hiperactividad con ella”, me dije para superar la ansiedad de no tener la opción de hacer fotos. Bajé un poco mientras Genís se quedó a 3010 metros. Mientras grababa los últimos rayos de sol en el Aneto, con el mar de nubes, imaginé que el guía estaría haciendo fotos a lo mismo que yo.
Al ponerme a revelar todas las fotos del viaje, me encontré con este regalo. Pero el regalo, ha sido también el que me han hecho los editores de la revista descobrir.cat. Siempre soñé con una foto mía algún día en la portada de la revista, pero nunca imaginé que acabaría siendo yo el que saldría en ella.
Siento un respeto absoluto al pensar que la revista ya está en los quioscos, y que con un equipazo formado por eldorado.agency nuriahomscorbera, terratrencada, e.izagirre, geniszapater, mariabiescas, mati.mercurio hemos construido el relato principal de este número tan especial. Ahora no nos queda más que imaginar que la compráis, y que la leéis en la playa, o en el sofá mientras os entra una brisa por la ventana, o en una tumbona mientras os quedáis dormidos en una siesta mecida por los valles, las montañas y los ríos que os hemos narrado. Feliz viaje.